Pura Vida

lunes, 23 de noviembre de 2015



Mientras estaba haciendo la cola en migraciones ya en el aeropuerto de San Jose, Costa Rica, estaba pensando si Nico me iba a recibir o no con el cartel que me había prometido. 
Después de una larga cola para sellar mi pasaporte salí y pude ver un cartel que decia "PURA VIDA CANALE" 

La expresión "Pura Vida" ha estado presente en el dialecto costarricense durante los últimos 50 años después de que una película mexicana se estrenara en 1956 en Costa Rica. En esta película, Pura Vida era la expresión de eterno optimismo usada por el personaje cómico interpretado por el actor Antonio Espino. Muchos la asocian a interpretaciones como "tranquilo", "disfruta la vida", "todo bien", "hola", "adiós", "¡Esto es vida!" y muchas más.
¡Pura Vida! implica que no importa tu situación actual, siempre habrá alguien más desafortunado que vos. Por lo tanto considerá que quizás... tan sólo quizás, tu situación no es tan mala como vos pensas y que no importa lo poco o mucho que tengas, estamos todos aca, en este hermoso planeta y la vida es muy corta... por lo tanto, empezá a vivir la "Pura Vida".


 Podés ver la peli aca


Con Nico nos subimos a un micro que nos llevó desde el aeropuerto hasta el centro de San Jose. La verdad es que no vi nada en San Jose que me impresionara, fue una ciudad poco atractiva y por ahi no tuve el tiempo para hacer más cosas. Quizás, en otro momento se merezca una segunda oportunidad, aun no lo se.








Tuvimos que quedarnos dos días porque yo el lunes tenía turno en el consulado de México para terminar mi visa. El recorrido y el clima eran siempre igual: hostel, sol, calor, más calor, peatonal, vendedores de lotería, plaza, parque, peatonal, calor, nublado, más nublado, cielo gris. Gotas, más gotas, lluvia de mínimo 1 hora, peatonal, paraguas, lluvia que va parando, más vendedores callejeros, vuelta al hostel. Cualquiera diría que fue un embole jaja pero bueno a pesar de todo este panorama que a ninguno de los dos nos gustaba, pudimos ponernos al día con nuestros sueños de viajes.


El lunes tenía turno por la visa para México a las 10 am. Resulta que no tenía que ir a la "Embajada de México" como me habían dicho, sino que tenía que ir al "Consulado". En fin, ya estaba llegando 20 minutos tarde a mi entrevista consular. Le pedí por favor a la chica de la embajada que llame por teléfono y avise que estaba retrasada. Finalmente cuando llegué al bendito consulado, pude hacer los papeles gracias a los dólares de la suerte que me dieron mis amigas Lu y Ema y algo que me prestó Nico porque no daban cambio, tenían que ser 36 U$D justitos, asique estaba contando billetes de 1 U$D para poder obtener la visa. El único problema que tuve, que en realidad no es ningún problema para cualquier otra persona, era que me daban el pasaporte al día siguiente.   
Nico y yo, al día siguiente teníamos pensado estar tirados debajo de una palmera en Santa Teresa. No quería quedarme ni un día más en San Jose asi que avisé que iba a pasar por mi pasaporte el viernes. Dicho esto, nos fuimos a buscar las mochilas y nos subimos a un micro y después ferry con destino a la Península de Nicoya, a una playita hermosa del pacífico que se llama Santa Teresa.




Estando en el ferry me acorde mucho de mi viaje relámpago de un día y una noche en Capri, Italia. Le conte a Nico mi experiencia de dormir en la calle cuando los euros no alcanzaban y lo bien que me había hecho ese viaje sola. Ya lo había comentado en la sección "sobre mi" pero ese viaje marcó un antes y un después.
Cuando llegamos a Santa Teresa era de noche y diluviaba. Nos bajamos en la parada correcta de casualidad, bajamos las mochilas y dudamos un poco de dónde estábamos realmente. De noche, con lluvia, calle de tierra en subida, barro y sapos, no sabíamos bien dónde nos estabamos metiendo pero a unos 50 mt encontramos nuestro hostel, La casa de Gingi. Un judio que tenía un hostel muy grande, con mucha onda, surfer, metegol, ping pong, pool, muchas camas paraguayas, bicis y tablas para alquilar (perdí en todos los juegos salvo a las cartas).
Con respecto a este tema quiero aclarar que no hicimos surf pero sacamos muchas fotos a chicas y chicos que obviamente lo hacian mejor que nosotros. Creo que ahora me arrepiento de no haber alquilado una tabla pero la cosa estaba carita para solo tomar una foto. Asi que aca les dejo una de Nico con su tabla invisible. Imaginensela ustedes también. Yo cierro los ojos y la veo, asi que si no la ven están en serios problemas :)








Santa Teresa tiene una calle principal que esta llena de casas de comidas, alquileres de tablas, bicis, cuatriciclos y muchos hostel. Es una playa ideal para surfear y hasta donde tengo entendido se hacen muchas competencias. No estabamos en temporada alta pero ya se empezaban a asomar los primeros surfer y muchos locales estaban con algunas tareas de mantenimiento para recibir a los próximos turistas.
Vivir en Santa Teresa por un tiempo sería algo que a cualquiera que pise esa playa le gustaría hacer, pero Nico me contó que estuvo en Puerto Viejo, sobre el mar Caribe y terminó de convencerme de que claramente tengo que darme una vueltita por ahi.








Al igual que en San Jose, los días fueron algo lluviosos por las tardes, por no decir demasiados. Aparentemente no estan en temporada de lluvias, pero hacía unos cuantos meses que no llovia y los costarricenses estaban felices de esas tormentas pasajeras que empezaban alrededor de las 18 hs y refrescaban un poco el lugar.
Amanecía muy temprano asique madrugamos mucho, desayunabamos y nos ibamos a la playa a hacer "pura vida". 

Lamento mucho que no me hayan dado el pasaporte el mismo día y eso hizo que no podamos quedarnos el fin de semana en Santa Teresa. El jueves por la tarde teníamos que salir de nuevo para San Jose, esa ciudad que no nos había gustado para nada.
La última noche cenamos en un restaurant argentino. Creo que ninguno de los dos sabe dónde va a estar en los próximos meses asique nos dedicamos a seguir soñando, que es gratis, e imaginamos nuestros próximos destinos.
Yo tendria que ir a Filipinas, porque por error cuando fui a Israel y a Petra me compré un pin que tenia la banderita de Israel junto a otra que supuse que era la de Jordania. Pero no, era la de Filipinas. También, ya que estaba debería ir un par de meses al sudeste asiático. Nico tendría que ir a Cuba y México para terminar de completar la subida. Y después hacer China. También nos pusimos en el lugar de nuestras madres y reconocimos que a yo a los 30 y el a los 32 nos sentíamos de 26 (27 como muchiiiisimo).





Volvimos a San Jose y para variar, a la tarde llovió. Las charlas, Popcorn, la desesperación y el desconfio fueron de ayuda para matar el tiempo durante los días de lluvia. Al otro día fui a buscar mi pasaporte. El sábado vimos la goleada del Barça, fuimos al mercado central, tomamos un cafe con una torta de damasco en la terraza de un local. Vimos la lluvia caer otra vez y el domingo ya nos despedimos.
Nico para Brasil, yo para México. Próximo destino? Ni el, ni vos, ni yo lo sabemos.





"La vida es lo que hacemos de ella. Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos"
"Un viaje de mil millas empieza con un solo paso"
"¿Qué planeta me recomienda visitar?  - preguntó él. El Planeta Tierra - contestó el geógrafo. Tiene buena reputación"
Así empieza el libro de Aniko Villalba, "Días de viaje". Este libro lo estaba leyendo Nico y cuenta las travesías de una chica que a los 21 años salió de viaje sola por América Latina, Asia, África y Europa. No es casualidad que yo le regale el libro "Caminos invisibles" de Juan Pablo Villarino y Laura Lazzarino. 36.000 km a dedo de Antártida a las Guayanas, que relata su viaje de 18 meses por toda Sudamérica.



2 comentarios

  1. OHMYGOD! qué lindo es leerte. Qué lindo es verlos juntos!. :)

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  2. Que lindo prima..... como te extrañamos!!!!! Ana Canale

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